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SABADO 09 de AGOSTO de 2008 07:36

El frío te condena
Diario Hoy (Argentina) - hace 3 horas
Hace menos de un mes había logrado la excarcelación un ex convicto con antecedentes con robo a mano armada en casas y comercios. Ayer, fue a notificarse de una resolución que lo favorecía en el Fuero Penal de 8 y 56. Vio la puerta abierta en el ...
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Por frío o insensatez, en un inusual episodio registrado en el epílogo de la Feria Judicial de invierno, un ex convicto fue detenido ayer en la sede del Fuero Penal de 8 y 56, tras una espectacular corrida de funcionarios judiciales y efectivos de la guardia policial por los pasillos y escalinatas del edificio, al ser sorprendido robando una campera al secretario de un Juzgado. Lo curioso del atraco fue que el sujeto identificado como Norberto Vicente Cavallaro (30) -que cuenta con al menos dos causas por robo calificado por el uso de arma de fuego en casas de familia y en una veterinaria en la zona de El Dique, en Ensenada-, había concurrido a los tribunales para notificarse de una resolución que lo favorecía y, a pesar de sus antecedentes, le permitiría seguir gozando de su libertad. Inexplicablemente, cuando aguardaba sentado en el pasillo del primer piso del Fuero para notificarse de un juicio abreviado ante el Tribunal Oral n° I de La Plata, Cavallaro se introdujo en una puerta contigua que da al Juzgado Correccional n° 4 de la jueza Claudia Grecco. Según se informó, aprovechó que en un momento el secretario del Juzgado 4 Ignacio Tranquilini se dirigió a la mesa de entradas, tanteó el picaporte de su despacho y al ver que no había nadie en su interior, se introdujo y agarró del perchero la campera de corderoy color marrón claro que el funcionario judicial había llevado para mitigar la fría helada, que al horario de ingreso judicial ascendía a un 1 grado bajo cero de sensación térmica. El secretario judicial Tranquilini advirtió los movimientos de sujeto y comenzó a correrlo escaleras abajo y a los gritos de "atrapen al ladrón, se roba mi campera". Personal del Tribunal Oral en lo Criminal n° 1, encabezados por su prosecretario, acompañaron a Tranquilini en la persecución del caco. Los gritos desaforados fueron escuchados por los policías que estaban apostados en la garita de seguridad ubicada en la planta baja frente al portón de acceso al Palacio de Justicia. Tres uniformados salieron al cruce del reo Cavallaro y si bien éste intentó un amague para escapar hacia otro de los corredores del Fuero, los uniformados pudieron reducirlo y detenerlo. En el lugar comenzaron a concentrarse empleados, abogados y otros funcionarios judiciales, entre ellos, Tranquilini, el dueño de la campera. -No me lleven. Fue una broma... Fue una joda. ¡No me lleven!-, balbuceó con insistencia Cavallaro intentando en vano convencer a los policías que ya habían cerrado las esposas en sus muñecas, cubiertas aún por el corderoy de la sustraída campera. Luego vinieron las actas formales del procedimiento. La víctima reconoció su abrigo. Dos testigos del Fuero dieron fe de su "preexistencia". Y para un futuro juicio oral, en el que actuarán como testigos de cargo por el delito de "hurto de grado de tentativa" quedaron identificados los tres policías que persiguieron y detuvieron a Cavallaro: el sargento Darío Di Leonardi, el oficial Gustavo Gallo y el sargento Cristian Brito. El delito de hurto tentado es excarcelable. Pero Cavallaro gozaba, precisamente, del beneficio de la excarcelación, a pesar de estar procesado por dos robos a mano armada. Esa medida le había sido otorgada el pasado 17 de julio por los jueces de la Sala IV de la Cámara de Apelaciones y Garantías de La Plata, Carlos Alberto Ocampo, María Elia Riusech y Pedro Luis Soria. Fuentes judiciales informaron que Cavalaro estaba a disposición de los Tribunales Orales I y II, donde había acordado un juicio abreviado, que implicaba la aceptación de una pena en suspenso a cambio de su libertad. Pero ahora esa resolución -a la que había ido a notificarse ayer-, quedará sin efecto. Voceros del Tribunal I adelantaron que pedirán la revocación de la excarcelación del imputado teniendo en cuenta sus antecedentes, causas pendientes y en especial que volvió a reincidir en el delito, nada menos, que en las narices de la justicia y en pleno edificio de tribunales, uno de los más custodiados de la ciudad de La Plata. En momentos en que los jueces están muy cuestionados por la morigeración de la prisión preventiva -con o sin tobilleras-, que se otorgan a los procesados, las mismas fuentes consultadas pidieron ayer aclarar los argumentos que utilizó la Sala IV de la Cámara para conceder la excarcelación de Cavalaro hace menos de un mes. Según dijeron, uno de los robos que se le imputan se cometió el 26 de julio de 2002, esto es, hace casi seis años. Y la ley prohibe que un procesado permanezca más de dos años detenido sin sentencia o juzgamiento. Cavalaro quedó en la seccional Novena, a disposición de las fiscales en turno Betina Lacki y María Eugenia Di Lorenzo. Mientras, el secretario Tranquilini, con las manos en los bolsillos, y su delgado pullover como único abrigo, aún se lamentaba. -Encima, me quedé sin la campera. Se la quedó la policía. Dijeron que tenían que secuestrarla como elemento de prueba-, deslizó el funcionario, resignado. Al menos, el lunes no la necesitará, cuando la totalidad del personal judicial se reintegre a sus tareas tras los quince días de la Feria de Invierno, enfundando sobre la formalidad de sus trajes y corbatas, sacos, sobretodos, gabanes y tapados. Javier Navarrete Ibáñez
Ultima actualización ( MIERCOLES 13 de AGOSTO de 2008 14:05 )