|
El sector agropecuario se encuentra pasando la peor situación en años, con cosechas que descienden a niveles récords y pronósticos desalentadores de cara al futuro. Los números que causan preocupación en el campo argentino, y la creciente incertidumbre que crece día a día entre los ruralistas El campo sigue sintiendo las consecuencias de la depresión que viene manteniendo desde comienzos de 2008, y al conflicto con el Gobierno, se le han sumado la sequía y la baja en el precio de las commodities. Todo esto ha hecho un combo explosivo del cual todavía hoy en día no se sabe cómo salir y cuáles son las soluciones posibles a un conflicto que aumenta día a día, con consecuencias aún impredecibles. Los síntomas de esta crisis son demasiados y se amplían con el correr del tiempo, abriendo aún más las grietas entre los productores agropecuarios y el gobierno, que sigue sordo a los reclamos que desde el anuncio de la Resoluc ión 125 hecho por el ex ministro de Economía Martín Lousteau, y que lo único que ha hecho es enfurecer al campo argentino. Para colmo de males, la naturaleza ha jugada una muy mala pasada a la producción agrícola-ganadera del país, y es que con la extensa sequía que se vive en gran parte de la Argentina , ha llevado a que se pierdan cientos de cosechas, haciendo más preocupante la situación de miles de productores. Quien más sufre las consecuencias de esta inacción del gobierno hacia la situación del sector rural, son los ciudadanos del interior del país, que históricamente han visto supeditados sus destinos a lo que le ocurra al campo. El bienestar de las economías regionales han estado siempre en estrecha relación con que al campo le vaya bien, y en los últimos tiempos lo único que se nota, es un ataque constante de las autoridades nacionales a los productores agropecuarios. Complicado panorama rural El kirchnerismo y el campo nunca se han llevado bien, a pesar de que en un comienzo el oficialismo contó con el apoyo de la Federación Agraria , que veía en su discurso y en su prédica un paso adelante en la Argentina , que se condecía con lo que ellos habían venido manteniendo desde su creación. Pero ese idilio inicial entre el kirchnerismo y el sector que reúne a los pequeños y medianos productores agropecuarios, se acabó y dio paso al desencanto, y después del conflicto contra las retenciones móviles se convirtió en uno de los sostenes de la protesta contra la política agropecuaria del gobierno. Analizando los datos de la realidad, vemos como los distintos índices de la realidad rural van descendiendo uno tras otro. La campaña que está terminando, muestra que la producción de cereales y oleaginosas ha retrocedido el 35%, con números que llegan a los 63 millones de toneladas, 34 millones menos que en la campaña anterior, lo que da una terrible muestra de la crisis, en muchos casos terminal, que se encuentra pasando el campo hoy en día. Los productores tamberos se encuentran perdiendo un 30 por ciento por cada litro de leche que producen, transformando literalmente en inviable a esta actividad. De los 15.000 tambos que existían en nuestro país en el 2001, hoy quedan menos de 10.000, y el panorama para ellos es por demás complicado, ya que el futuro del sector, de no cambiar las variables y las políticas del gobierno nacional hacia el mismo, es altamente negro. El país, uno de los que históricamente ha sido considerado como el granero del mundo y que produce alimento para más de 300 millones de personas, tiene a c asi 6 millones de habitantes que sufren diariamente el hambre, transformando esto en un delito aberrante al cual debe dársele una solución en el más corto plazo posible. Las medidas que se han desarrollado en los últimos tiempos desde el Ejecutivo no han hecho más que desalentar la producción entre los productores rurales. La Argentina de hoy, se puede decir que literalmente es un país que se está quedando sin vacas, con una baja en el stock ganadero alarmante, con un descenso de tres millones de cabezas de ganado en solo un año y con informes por demás negativos para la producción, que indican que en el año 2010, el país deberá importar carne, algo que suena realmente descabellado para un país como el nuestro. Otro dato preocupante es el brindado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que en una muestra más de la crisis, recortó el pronóstico de cosecha de soja 2008/09, esperándose parea esta campaña 32 millones de toneladas. Los registros térmicos complicaron la siembra de la soja, tanto en sus etapas vegetativas como en las reproductivas. La extensa sequía que sufre el país desde hace varios meses, ha hecho que Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) haya elevado un informe en el que señala que la menor siembra a causa de la misma y de las intervenciones del Gobierno nacional que deprimieron los precios al productor agrícola, el país producirá 22.450.000 toneladas menos de granos, que sumada al valor de la tonelada del grano, se producirá una merma en los ingresos para la producción primaria agrícola de 35.300 millones de pesos. La venta de maquinaria agrícola descendió en lo que va de este año, un 65%, lo que ha llevado a que los representantes del sector adviertan de la gravedad que significa esto no solo para ellos, sino también para los pueblos del interior y los trabajadores, que ven peligrar sus puestos laborales y dejar de recibir ingresos muy importantes que repercuten en el fortalecimie nto de las economías regionales argentinas. Especialistas del sector, aseveran que la siembra de trigo para este año caería con respecto al 2008 un 18,6%, lo que significa que 850.000 hectáreas menos se hayan sembrado con este cultivo; la falta de humedad en el perfil será otro grave obstáculo en muchas regiones trigueras. Los especialistas aseguran que se necesitan 200 milímetros de agua en todas las zonas para que la situación mejore.. Además, la producción de girasol en este año caería a 2,6 millones de toneladas, frente a los 4,4 millones de toneladas recolectados del año previo; mientras que se podr ía reducir las exportaciones de maíz para el período 2009/2010 a sólo 7,5 millones de toneladas, un 60 por ciento del promedio de los últimos cinco años de Argentina. De confirmarse el volumen de la cosecha agrícola de 70 millones de toneladas para la campaña 2008/2009, la Argentina pasará a representar 2,9 % de la producción mundial de granos, cuando había llegado a 4,2 % un par de campañas atrás. Al mismo tiempo, Brasil se distanciará aún más, ya que alcanzará este año un volumen equivalente a 5,5 % de la producción mundial. La Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea) indicó en su análisis que la producción total de trigo, maíz y girasol durante la actual campaña podría disminuir en casi un 50 % con respecto a la campaña 2007/08, pasando de 43 a 23 millones de toneladas. El gobierno ha llevado adelante una política agropecuaria sin contar con el consenso de los productores rurales, lo que le ha llevado a estrellarse una y otra vez contra un callejón sin salida. La administración kirchnerista en vez de aprender de los errores cometidos, parece seguir enfrascado en una lucha “a todo o nada”, que en definitiva, termina perjudicando enormemente al país. Una realidad por demás complicada, que aumenta la tensión existente entre el Gobierno nacional y el sector rural, y que hace que la economía del país vaya en franca caída y con un futuro incierto, donde lo que predomina mayoritariamente es la incertidumbre. La etapa de crisis profunda que le toca vivir al sector agropecuario es por demás complicada, y con un conflicto generalizado con el Gobierno nacional, que hace que el futuro sea cada día más negro y oscuro sin visos de solución en el corto y mediano plazo. Para más información, entrar a: www.agenciacna.com.ar |