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JUEVES 28 de AGOSTO de 2008 03:17 |
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Con motivo del estreno de este viernes de ‘Los girasoles ciegos’, de José Luis Cuerda, he querido recuperar una obra suya muy poco conocida que se podría decir que inicia la trilogía de las geniales ‘Amanece que no es poco’ y ‘El bosque animado’. Se trata de ‘Total’, una tv-movie de 1985, de menos de una hora de duración, protagonizada por Agustín González, Chus Lampreave, Luis Ciges, Miguel Rellán, Manuel Alexandre y María Luisa Ponte.
Nos encontramos en el Londres postapocalíptico de 2598, salvo porque Londres es un pueblo de Soria con tres casas de piedra que se están cayendo, una escuela, un rebaño de ovejas y otro de vacas. González, el pastor de ovejas, nos cuenta en off cómo sucedió la gran catástrofe del fin del mundo y comenzamos a conocer a los demás aldeanos. Hay una señora que se aparece a su antojo y trata de curar a un ciego para hacer negocio con la venida de los peregrinos al pueblo. El hijo de González, niño en edad escolar, da un estirón tan grande que cumple de repente más de 60 años. La madre, solidaria, envejece tan rápido, que muere en seguida. Y el niño, deprimido, se convierte en un delincuente juvenil. La vacas quieren entrar a la escuela y, como el maestro no les deja, su pastora, Chus Lampreave, trata de enseñarles la tabla de multiplicar en el establo.
Paradójicamente, a Cuerda no le hizo mucha gracia que le encargasen realizar esta película en clave de humor, pero después pensó que la sí lo disfrutaría si la hacía con su personal tipo de comicidad. Y así fue. En ‘Total’ se anticipa ya todo ese humor absurdo que aparecería más tarde en las obras maestras ‘Amanece que no es poco’ y ‘El bosque animado’. Hoy en día este tipo de películas con un ingenio tan disparatado, por desgracia, casi nunca se hacen. Por lo tanto, a lo que más recuerda ‘Total’ de la actualidad es a ‘Muchachada Nui’ o ‘La hora Chanante’, con los personajes disfrazados de gañanes y con ese tipo de frases en las que se naturalizan las salidas de pata de banco, como por ejemplo: “A mí me salvó del apocalipsis el psicoanálisis”. Por algo Cuerda es albaceteño, como algunos de los integrantes del programa de TV.
El guión de José Luis Cuerda introduce más elementos además de los surrealistas, como son los juegos temporales y metalingüísticos, reflejados concretamente en la llegada de un primo emigrado que vuelve al pueblo para ver o bien la ejecución o bien la aparición. Y también en que al ciego le agarren la cara para que mire a cámara cuando habla. Gracias al personaje de este invidente se hacen claros homenajes a la obra picaresca española por excelencia, ‘El lazarillo de Tormes’, cuando la hija le obliga saltar diciéndole que hay charcos inexistentes o, peor aún, le invita a mojar pan en la nada para hacerle creer que le ha frito unos huevos.
El reparto no se queda corto, ya que personas como Ciges o Lampreave son las más adecuadas para decir de forma impasible y tranquila ese tipo de frases que nos arrancan la carcajada por descabelladas. “Mira esta cotilla, con la de cosas que hay que hacer en una capital como ésta”, espeta Lampreave mientras conduce sus vacas calle arriba. Agustín González fue uno de los más grandes intérpretes de nuestro cine, con esa forma de hablar tan exagerada y contundente. Aquí consigue muy bien el punto medio entre el aplomo del superviviente que cuenta la historia y la sencillez de un pastor.
Una película muy divertida, desternillante por momentos, que dura lo que tiene que durar y anticipa las genialidades que se le ocurrirían a Cuerda para sus dos siguientes films, que probablemente ya conocéis. ‘Total’ se puede adquirir en DVD.
Más información en Blogdecine sobre José Luis Cuerda.

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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 23:00 |
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Wall•E. Batallón de limpieza (2008), es una película de animación dirigida por Andrew Stanton que nos cuenta la historia de un robot que se dedica a la identificación y compactación de basura en el planeta tierra, cuando los humanos ya han salido de ella por el exceso de contaminación. Wall•E vivirá una impresionante aventura cuando Eva, un robot femenino, que llega al planeta tierra en una misión de exploración. |
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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 12:39 |
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Woody Allen escribió un diario de rodaje mientras realizaba la película ‘Vicky Cristina Barcelona’ en nuestro país. Con su acostumbrado tono sardónico y en momentos con humor absurdo, cuenta en “Dear Spanish diary… Love, Woody Allen” (“Querido diario español… Con cariño, Woody”), que se publicó en The New York Times, lo que le ocurrió y lo que se le ocurrió durante el rodaje. Al contrario que en algunas traducciones que hayáis podido leer, he tratado de mantener el tono jocoso que le dio Allen intencionadamente. Las partes que se habían dejado fuera también las podréis encontrar aquí:
2 de enero: He recibido una oferta para escribir y dirigir una película en Barcelona. Tengo que ser precavido. España es soleada y a mí me salen pecas fácilmente. Tampoco es que paguen muy bien, pero mi agente me ha conseguido un décimo de cada 1 por ciento de cualquier cosa que saque la película si se consiguen más de 400 millones de dólares después de recuperar la inversión.
No tengo ninguna idea para Barcelona salvo que funcione allí la historia de dos judíos de Nueva Jersey que lanzan una empresa de embalsamamientos por correo.
5 de marzo: Me he reunido con Penélope Cruz y Javier Bardem. Ella es arrebatadora y más sexual de lo que imaginaba. Durante la entrevista, mis pantalones se prendieron fuego. Bardem es uno de esos actores de genialidad desbordante que claramente necesitan mi mano dura.
2 de abril: Le he ofrecido un papel a Scarlett Johansson. Antes de aceptar, me dice que el guión debe ser aprobado por su agente y más adelante por su madre, con quien se lleva bien. Luego tendrá que aprobarlo el agente de su madre. En plena negociación, cambió de agentes… y después cambió de madres. Tiene talento, pero da mucho trabajo.
1 de junio: Llegué a Barcelona. El hotel es de primera Clase. Les han prometido media estrella para el año que viene siempre que instalen agua corriente.
5 de junio: El rodaje comenzó movidito. Rebecca Hall, aunque es joven y por primera vez tiene un papel importante, tiene peor humor de lo que yo había pensado e hizo que me prohibieran entrar en el plató. Traté de hacerle ver que el director tiene que estar presente para dirigir la película. Pero por mucho que lo intenté, no logré convencerla y tuve que disfrazarme de repartidor de comida para colarme en el escenario.
15 de junio: por fin el trabajo va por buen camino. He rodado una tórrida escena de amor entre Scarlett y Javier. Hace unos años hubiese interpretado yo su papel. Cuando se lo he dicho a Scarlett, ha soltado un enigmático “uh-huh”. Scarlett llegó tarde al set y le he regañado duramente…, explicándole que no tolero retrasos de mis actores. Ha escuchado con respeto, aunque me ha parecido ver que mientras yo hablaba, ella estaba encendiendo su iPod.
20 de junio: Barcelona es una ciudad maravillosa. Se agolpa la gente en las calles para vernos trabajar. Afortunadamente, se dan cuenta de que no tengo tiempo para firmar autógrafos y sólo se los piden a los actores. Más tarde repartí fotos en las que aparezco estrechando la mano de Spiro Agnew y me ofrecí a firmarlas, pero la multitud ya se había dispersado.
26 de junio: Rodamos en la obra maestra de Gaudí, La Sagrada Familia. Estaba pensando que tengo mucho en común con el gran arquitecto español. Los dos desafiamos lo convencional, él con sus diseños sobrecogedores y yo al ponerme un babero para comer langostas en la ducha.
30 de junio: Los “dailies” [visionado del material que se ha rodado cada día] tienen buena pinta y aunque la idea de Javier de rodar una escena completa de invasión marciana con cien extras disfrazados y elaborados platillos volantes no es demasiado buena, voy a rodarla para hacerle feliz y luego cortarla en la sala de montaje.
3 de julio: Scarlett ha venido hoy con una de esas preguntas que hacen los actores. “¿Cuál es mi motivación?”. He dado un respingo: “Tu sueldo”. Dijo que estaba de acuerdo, pero que necesitaba más cantidad de esa motivación para continuar. Como el triple. Si no, amenazaba con largarse. Pensé que era un farol y me largué yo antes. Y entonces se largó ella. Así que nos quedamos muy separados y tuve que gritar para que me oyese. Entonces amenazó con saltar. Y yo salté también. Pronto llegamos a un impasse. Y durante el impasse me fui con mis amigos y todos bebimos y, por supuesto, me endosaron la cuenta.
15 de julio: Otra vez he tenido que ayudar a Javier con las escenas de sexo. La secuencia requiere que él agarre a Penélope Cruz, le arranque la ropa y la viole en el dormitorio. Aunque ha ganado un Oscar, el tío necesita que le enseñe a interpretar pasión. Agarré a Penélope y le arranqué la ropa de un golpe. Pero el destino quiso que todavía no se hubiese puesto el vestuario y que fuese su propio vestido, carísimo, el que había destrozado. Impertérrito, la coloqué delante de la chimenea y me lancé sobre ella. Como es una pícara, se dio la vuelta una décima de segundo antes de que yo aterrizase e hizo que me rompiese un importante diente en el suelo de azulejos. Buen día de trabajo. Podré comer sólidos a partir de agosto.
30 de julio: los “dailies” tienen una pinta genial. No sé si será demasiado pronto para comenzar a hacer publicidad para los Oscar. De todas formas, unas cuantas notas para el discurso de recogida me pueden ahorrar tiempo más adelante.
3 de agosto: Supongo que son gajes del oficio. Como director, uno es en parte profesor, en parte psiquiatra y en parte figura paterna y gurú. No es de extrañar entonces que según avanzan los días Scarlett y Penélope se hayan ido colando por mí. La fragilidad del corazón femenino. Me di cuenta de que el pobre Javier miraba envidioso cómo las actrices me seducían con los ojos, pero le expliqué al chaval que se debería haber esperado el desbocado deseo femenino por una figura cinematográfica, especialmente una que tiene una mirada de desprecio y que se reafirma con frialdad. Mientras tanto, según me acerco al plató cada mañana después de bañarme y perfumarme, entre Scarlett y Penélope se alimenta el arrebato. No me gusta mezclar trabajo con placer, pero quizá tenga que saciar la lujuria de cada una de ellas para poder terminar la película. Puede que me sea posible concederle los miércoles y viernes a Penélope y así satisfacer a Scarlett los martes y los jueves. Como ir aparcando un día a cada lado de la calle. Eso me dejaría los lunes para Rebecca, a la que he parado justo a tiempo cuando se iba a tatuar mi nombre en el muslo. Tomaré una copa con las damas del reparto después de rodar y les indicaré estas reglas. Puede que funcione el viejo sistema de cupones de racionamiento.
10 de agosto: He dirigido a Javier en una escena emotiva. He tenido que leer yo sus frases para que supiese cómo decirlas. Si me imita, bien; pero en el momento en que intenta su propia interpretación, se pierde. Entonces solloza y se pregunta cómo sobrevivirá cuando ya no le dirija. Intento explicarle con educación, pero con firmeza que debe hacerlo lo mejor que pueda sin mí y que debe intentar recordar mis consejos. Sé que le he animado, porque según salía de su caravana, él y sus amigos se estaban descojonando.
20 de agosto: Por tenerlas contentas, hice el esfuerzo de hacer el amor con Scarlett y Penélope simultáneamente. El ménage me dio una gran idea para el clímax de la película. Rebecca no paraba de llamar a la puerta, así que al final la dejé entrar a ella también. Sin embargo, las camas españolas son demasiado pequeñas para cuatro personas, así que, cuando ella se unió, yo no paraba de caerme al suelo.
25 de agosto: Hoy acaba la producción. La fiesta de fin de rodaje, como siempre, es algo triste. Bailé una lenta con Scarlett. Le rompí un dedo del pie. No fue culpa mía. Cuando me echó hacia atrás, le pisé. Penélope y Javier están deseosos de trabajar conmigo otra vez. Les dije que si alguna vez se me ocurre un nuevo guión, trataría de buscarlos. Tomé una copa de despedida con Rebecca. Fue un momento sentimental. Se hizo una colecta entre todo el equipo técnico y artístico y con ello me compraron un boli. He decidido titular la película ‘Vicky Cristina Barcelona’. Los jefazos de la productora han visto los “dailies”. Parece que les encanta hasta el último fotograma y se rumorea que la podrían estrenar en una colonia de leprosos. Se está solo en la cumbre.
Más información en Blogdecine sobre ‘Vicky Cristina Barcelona’.
Fuente | New York Times.

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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 12:27 |
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Puede que sigamos metiendo carga de economía al asunto, pero entiendo, dado como están yendo los comentarios de la entrada del dilema del prisionero, que merece la pena reflexionar sobre ello. Voy a partir de una premisa: dado que vivimos en una sociedad en libre mercado (algunos lo llaman democracia), y en competencia perfecta (todo el mundo tiene acceso a toda la información), situación en donde la oferta y la demanda cuadrarán siempre de la mejor manera.
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Ultima actualización ( JUEVES 28 de AGOSTO de 2008 08:07 )
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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 10:44 |
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En el año 2004 Guillermo del Toro irrumpió con ‘Hellboy’, una película que adaptaba con bastante fidelidad (sobretodo en cuanto a lo visual) la conocida serie de cómics de Mike Mignola. Fue antes de que la crítica aplaudiera con unanimidad ‘El laberinto del fauno’, pero desde luego en esta película ya demostró que su personal estilo en títulos anteriores como ‘El espinazo del diablo’ o ‘Blade II’ no era casualidad. Del Toro, más que un director de cine, es un esteta, un amante incondicional de la imagen.
Si analizamos ‘Hellboy II: el ejército dorado’, lo cierto es que una previsible secuela de las aventuras de este “chico del infierno”, en la que repiten protagonismo Ron Perlman (en un papel que le viene que ni pintado) y la anodina Selma Blair. Los cambios desde la primera parte hasta esta segunda son más que evidentes: Del Toro ha sido consciente de que, por el tono de la historia y por venir de un cómic, le podía exprimir un carácter de blockbuster que no tenía la primera, y que, en esta continuación se han acentuado hasta hacer recordar otras sagas archicomerciales como ‘Las crónicas de Narnia’ o ‘La momia’.
Tras una torpe presentación de personajes, se muestra a Hellboy (Ron Perlman), su amiga con derecho Liz (Selma Blair), y el amigo de ambos, Abe (Doug Jones con voz de David Hyde Pierce), tres seres paranormales que no encajan en una sociedad puramente humana, pero que aún así prestan sus poderes al servicio de ésta. En un mundo subterráneo y paralelo, el príncipe Nuada (Luke Goss) traiciona a su padre, el rey de los primeros hijos de la Tierra, para tener mayor poder y así derrocar de su hegemonía a los seres humanos, a los que odia.
Hellboy, sin dudarlo, se mete en la investigación para neutralizar la amenaza. Es curioso que se ofrezca a echar una mano de una manera tan altruista, cuando en realidad el dilema moral que se plantea es mucho más profundo y complejo. Es esto un acierto de la película, que inicia como una aventura vacía y plana, y que poco a poco mete al espectador en un mensaje demoledor: los humanos despreciamos todo lo que es diferente. Nos da envidia, asco, miedo o todo a la vez. Por mucho que nos ayude, el diferente siempre será un bicho raro, un paria, una molestia. Una reflexión que sin duda tiene analogías con la propuesta por Christopher Nolan en su reinvención de Batman.
Nuada es el villano, un trangresor que no duda en matar a todo el que se oponga a sus planes, pero seguramente es un ser en una situación prácticamente igual a la de Hellboy, su antagonista. Son individuos condenados a ser extraños para el resto, a ser incomprendidos y a “tragar” con la falta de aceptación del populacho. En la primera escena vemos cómo Hellboy es educado pacientemente por su padre adoptivo, el profesor Trevor Bruttenholm (John Hurt, en una breve pero convincente actuación).
Se nota mucho que Guillermo del Toro, además de ser el director, también es el guionista. Y es que en muchas ocasiones rechaza un argumento más consistente con tal de exponer su extensísimo repertorio visual, su constante imaginería que en ciertos momentos, hace que ‘Hellboy II: El ejército dorado’ parezca la segunda parte no ya de ‘Hellboy’, sino también de ‘El laberinto del fauno’. Su gama de colores, criaturas, escenarios; sus batallas, movimientos de los personajes, explosiones, persecucciones… todo en esta película está realizado con minuciosa maestría. El aspecto gótico, o al menos oscuro, es digno del mejor Tim Burton. Y lo siento, es inevitable comparar a Del Toro con Burton porque son los únicos que pueden combinar la penumbra que invade a sus personajes con una belleza poética que aparece cuando uno menos se lo espera. No es casualidad, por supuesto, que la banda sonora sea del experto Danny Elfman, que ha compuesto melodías portentosas aunque algo impersonales.
La película mejora, como ya he comentado, en su segunda mitad, donde trasciende su condición de cine palomitero para dar una estocada casi imprevista, que genera debate moral: Hellboy es una especie de superhéroe a su pesar, que lucha contra el príncipe Nuada sin darse cuenta de que está combatiendo contra su propia condición, haciéndole un flaco favor a los “suyos” y un desinteresado regalito a los seres humanos que tanto le denostan.
Prácticamente todo en ‘Hellboy II: el ejército dorado’ mejora a su predecesora. Tiene mayor cantidad de dosis de humor (y más acertada, sobretodo en boca del protagonista), más espectacularidad, mayor claridad visual y narrativa. En contra, tiene el resultar demasiado larga pese a que no dura más de dos horas, y es porque los efectos visuales revelan que el argumento está considerablemente hinchado, y la turbia relación entre Hellboy y Liz, algo maníquea.
‘Hellboy II: el ejército dorado’ es, en conclusión, una buena película, maravillosa en el apartado técnico, que sin embargo deja algo frío al espectador por las intermitencias y la escasa solidez de su guión (sobretodo por su nudo, falto de cierta energía), y unas actuaciones aceptables pero no entregadas, fruto de una dirección de actores bastante floja. La tendencia al exceso de Guillermo del Toro es esta vez un punto a favor con mucho mérito. Es, a todas luces, una dirección artística ejemplar, con una iluminación, fotografía, vestuario y maquillaje rebosantes de frescura, brillantez y talento. Y pocas veces la omnipresencia de los efectos digitales ha estado tan bien llevada, ha sido tan bonita y estimulante.
En Blogdecine:

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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 10:00 |
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Zohan: licencia para peinar (2008), es una película dirigida por Dennis Dugan y protagonizada por Adam Sandler junto a un reparto en el que se incluyen los actores Adam Sandler, John Turturro, Rob Schneider, Emmanuelle Chriqui. La historia se centra en un agente antiterrorista israelí que finge su muerte para poder ir en busca de su sueño: ser estilista, pero no todo es tan fácil como imagina, en el camino tendrá muchas piedras. |
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MIERCOLES 27 de AGOSTO de 2008 09:52 |
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Dos de las películas más celebradas de las carreras de los insignes Howard Hawks y Billy Wilder son ‘Luna nueva’ (lamentable cambio respecto del original ‘His Gril Friday’) y ‘Primera plana’. A más de uno se nos dibuja una sonrisa cuando recordamos algunos de los momentos de las dos películas, que contando la misma historia, las hacen en cierto modo diferentes gracias a un sustancial cambio de matices, sobre todo en la versión de Hawks (probablemente la mejor de todas). A finales de los 80, tuvimos una puesta al día con la pasable ‘Interferencias’ que aunque era incapaz de tirar por tierra el excelente material parido por Ben Hetch y Charles MacCarthur, no llegaba ni de lejos a la altura de las mencionadas.
Pero el gran, y a ratos olvidado, Rouben Mamoulian, fue el primero en adaptar a la pantalla esta historia. Ensombrecida por la fama de los dos remakes posteriores y la condición de clásicos que éstos adquirieron con el paso del tiempo, lo cierto es que nada tiene que envidiarles. ‘The Front Page’ es un despiadado retrato del periodismo, con unos toques de comedia, y que realizada en pleno 1931 sorprendía por su atrevido lenguaje.
‘The Front Page’ narra las andanzas de Hildy Johnson, implacable periodista al que le ha llegado la hora del retiro, pero no porque quiera, sino porque ha encontrado al amor de su vida, una muy comprensiva mujer de ésas que sólo se encuentran en las películas. El jefe de Hildy, el despiadado, brutal y déspota Walter Burns, pondrá todo su empeño para que Hildy no abandone el periódico. Todo ello mientras la vida de un hombre inocente corre peligro, al estar condenado a muerte. Su fuga será todo un bombazo de noticia.
1931. Repito, 1931. Año de producción de esta película. El cine empezaba, historias había a patadas, unas mejores y otras no tanto. La técnica aún se estaba desarrollando, y sólo los atrevidos, los que entendían que el medio daba para mucho, osaban romper con algunas “normas” establecidas. Uno se queda con la boca abierta al comprobar de lo que Mamoulian era capaz en un film rodado únicamente en interiores, y con una historia centrada sobre todo en la palabra. Los movimientos de cámara, nunca gratuitos empalidecen a buena parte de los que directores más actuales presumen con sus filigranas visuales. Mamoulian convierte el objetivo en un personaje más, y con él apoya, con tesón y firmeza, lo narrado. Sirvan como ejemplo, los travellings que muestran la entrada de Burns en la rotativa, y cambiando el punto de vista, la salida. Con ellos, además de describir todo lo que ocurre a su alrededor, y que es necesario para que sepamos cómo se cuecen las habas en un periódico, marca, antes de que veamos su personalidad, el carácter del citado personaje. Un hombre decidido que siempre sabe lo que hacer, y que por el bien del periódico, y del suyo propio no cederá ante nada ni ante nadie.

Mamoulian, que siempre puso su mirada en las miradas de los personajes, logrando con ello acercarnos mucho a ellos y a sus vivencias, imprime un ritmo perfecto a la película, en la que apenas existe respiro para el espectador. Además cuenta con una obra perfecta, y con un trabajo actoral casi modélico. Adolphe Menjou, que se hizo con el personaje de Burns después de que el actor elegido en un principio (Louis Wolheim) falleciese, es la estrella de la función. Su amable rostro esconde a un periodista, ahora jefe de un diario de gran tirada, como pocos. Con él, Mamoulian se sirve para poner entre dicho la profesión del periodismo, y los modos que tiene la gente en este mundillo para conseguir noticias, no escatimando en bajezas de todo tipo, o de humillar ya sea públicamente o en privado a todo tipo de personas. En este aspecto, la película no ha perdido ni un sólo ápice de frescura, y resulta muy actual.
A Menjou lo acompañan toda una galería de secundarios de lo más eficaz, destacando un divertido, como era habitual en él, Edward Everett Horton, en su típico papel de despistado. Pat O´Brien, un actor muy de moda en la década de los 30, se hace con el personaje central, Hildy, y éste podría ser el único error del film. El actor, que acababa de empezar en esto del cine, no convence en su rol, y desgraciadamente su voz le juega una mala pasada, pues sus diálogos no son recitados con convicción. Como tampoco expresa con demasiada claridad sus sentimientos por la mujer con la que está a punto de casarse, a la que da vida una muy ajustada Mary Brian. Ni que decir tiene que Brien no aguanta la comparación con sus sucesores en el personaje: Rosalind Russell, Jack Lemmon, y Kathleen Turner.
‘The Front Page’ es una magnífica película, divertida (aunque no hay que obviar su trasfondo dramático), servida con cierta insolencia que a más de uno le puede chocar. Está editada en dvd al otro lado del Atlántico a un precio más que ridículo.

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